Un ramo de novia personalizado empieza mucho antes de colocar la primera flor
Cuando ves un ramo terminado, parece que todo ha sucedido en unos minutos.
Una flor aquí.
Otra allí.
Un poco de verde.
Unas ramas.
Y listo.
Pero detrás de un ramo de novia preservado personalizado hay mucho más.
Hay conversación, decisiones, pruebas, proporciones, colores y, sobre todo, una idea.
Porque para mí un ramo de novia no empieza cuando cojo las flores.
Empieza cuando conozco a la novia.
Primero quiero conocer tu boda
Antes de hablar de flores, me interesa saber cómo será tu boda.
¿Dónde te casas?
¿Qué vestido has elegido?
¿Será una boda íntima o grande?
¿Hay algún color protagonista?
¿La decoración tendrá un estilo natural?
¿Te gustan los ramos desestructurados o prefieres algo más clásico?
Todo esto me ayuda a construir una primera imagen.
Después aparece la inspiración
Muchas novias llegan con fotografías.
Algunas tienen una carpeta llena de referencias.
Otras tienen solamente una imagen.
Y algunas me enseñan un ramo y me dicen:
“Me gusta, pero no sé exactamente por qué.”
Y esa frase también es información.
Quizá no le guste la flor.
Quizá le guste el movimiento.
Quizá los colores.
Quizá la forma.
O simplemente la sensación que transmite.
Mi trabajo es descubrirlo.
Diseñar no significa copiar
Una de las cosas más importantes cuando trabajamos con inspiración es entender que una fotografía sirve para orientarnos.
No para hacer una copia exacta.
Cada ramo tiene que adaptarse a la persona que lo va a llevar.
También a la disponibilidad de las flores, a la temporada, al tamaño deseado y al estilo general de la boda.
Por eso un ramo inspirado en una fotografía puede terminar siendo completamente diferente.
Y eso no es un problema.
Es precisamente lo interesante.
Elegir la paleta de color
El color es uno de los primeros elementos que define la personalidad de un ramo.
Podemos trabajar tonos muy suaves y neutros.
O una combinación de rosa, blanco y verde.
También podemos introducir burdeos, terracota, naranja, amarillo o tonos más profundos.
A veces la novia tiene muy claro el color.
Otras veces solo sabe que no quiere un ramo demasiado colorido.
A partir de ahí vamos buscando.
Elegir las flores
Una vez tenemos más clara la dirección, podemos empezar a pensar en las flores.
No todas las flores funcionan igual.
Cada una tiene una forma, un tamaño, una textura y una presencia diferente.
Hay flores que funcionan como protagonistas.
Otras sirven para rellenar.
Algunas aportan movimiento.
Otras crean estructura.
Y también existen pequeños elementos que pueden cambiar completamente el resultado.
Por eso no se trata simplemente de sumar flores bonitas.
Se trata de crear una composición.
El equilibrio es fundamental
Un ramo artesanal no significa colocar flores de cualquier manera.
Al contrario.
Precisamente porque cada elemento se coloca de forma manual, hay que prestar mucha atención al equilibrio.
Hay que mirar el ramo desde diferentes ángulos.
Observar dónde pesa demasiado el color.
Dónde falta movimiento.
Qué flores están demasiado juntas.
Qué elementos necesitan destacar.
Y cuándo hay que parar.
Esto último también es importante.
A veces añadir más no mejora el ramo.
El momento de darle forma
Aquí empieza una de las partes más bonitas del proceso.
Las flores empiezan a ocupar su lugar.
La composición va tomando volumen.
Algunas piezas funcionan desde el principio.
Otras hay que cambiarlas.
Una flor que parecía perfecta puede terminar fuera del ramo.
Otra que inicialmente parecía secundaria puede convertirse en uno de los detalles más bonitos.
Eso forma parte del proceso artesanal.
Cada novia tiene un ramo diferente
Aunque dos novias me pidieran exactamente los mismos colores, no necesariamente haría dos ramos iguales.
Porque la información que hay detrás es diferente.
El vestido puede cambiar.
El lugar de la boda.
La personalidad.
La forma en la que cada novia imagina llevar su ramo.
Y también cambia la composición.
Por eso me gusta tanto trabajar de forma personalizada.
Ramos de novia preservados desde Alicante
Ivette et Enzo está en Alicante, donde diseñamos nuestros trabajos florales de forma artesanal.
Pero el hecho de que estés en otra ciudad no significa que tengas que renunciar a un ramo personalizado.
Realizamos envíos a toda España.
Así que puedes estar en Madrid, Valencia, Barcelona, Sevilla, Zaragoza o cualquier otro punto y contactar con nosotras para valorar tu ramo.
El resultado final
Cuando termino un ramo de novia preservado, quiero que tenga algo más que flores bonitas.
Quiero que tenga coherencia.
Que tenga personalidad.
Que encaje con la novia.
Y que, cuando ella lo vea, pueda pensar:
“Este es mi ramo.”
Porque un ramo de novia personalizado no debería parecer sacado de una cadena de producción.
Debería sentirse hecho para una persona concreta.
Y eso es precisamente lo que buscamos en Ivette et Enzo.
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