Qué hacer con tu ramo de novia después de la boda: cómo conservarlo como recuerdo

¿Qué hacer con el ramo de novia después de la boda?

Hay un momento después de la boda en el que todo se calma.

Ya no hay mesas que colocar.

Ni invitados que recibir.

Ni horarios que controlar.

Ni nervios.

Y probablemente tengas en casa el vestido, las fotografías que empiezan a llegar y un ramo que durante unas horas ha sido uno de los protagonistas del día.

Entonces aparece una pregunta:

¿Qué hago ahora con mi ramo?

Si has elegido un ramo de novia preservado, tienes muchas posibilidades.

La opción más sencilla: conservarlo

No tienes que hacer nada complicado.

Puedes simplemente colocarlo en un lugar bonito de casa.

Una estantería.

Una cómoda.

Una consola.

Una vitrina.

O cualquier rincón que tenga sentido para ti.

Y cada vez que lo veas, tendrás delante una pequeña parte de tu boda.

No hace falta esconderlo

Muchas veces pensamos en conservar los recuerdos dentro de cajas.

Pero un ramo preservado puede convertirse también en decoración.

De hecho, es una de las cosas bonitas de este tipo de ramos.

No tienes que guardarlo en un armario.

Puedes verlo.

Disfrutarlo.

Y dejar que forme parte de tu casa.

Elige bien dónde colocarlo

Si quieres que se conserve durante mucho tiempo, hay algunos factores que conviene tener en cuenta.

Evita el sol directo.

Evita lugares muy húmedos.

Evita fuentes de calor.

Y procura que esté en una zona donde no tenga que manipularse constantemente.

Las flores preservadas pueden ser delicadas, así que cuanto menos movimiento innecesario tengan, mejor.

¿Y el polvo?

Con el paso del tiempo, cualquier objeto decorativo acumula polvo.

Las flores no son una excepción.

Puedes retirarlo suavemente con aire frío y a baja potencia, manteniendo cierta distancia.

No utilices agua.

Tampoco productos químicos de limpieza.

Y evita tocar continuamente las flores con las manos.

Convertir el ramo en otro recuerdo

También puedes utilizar algunas partes del ramo para crear un recuerdo diferente.

Por ejemplo, conservar pequeñas flores junto a una fotografía.

Utilizar algunos elementos en una caja de recuerdos.

Crear una composición decorativa.

O integrar determinadas partes del ramo en otro objeto.

Aquí depende mucho de lo que quieras hacer y de cómo esté compuesto el ramo.

El ramo como parte de la memoria de la boda

Hay algo que me gusta especialmente de los ramos preservados.

No son solamente decoración.

Tienen historia.

Cuando los ves después de la boda, no ves únicamente flores.

Puedes recordar cómo te sentías.

El vestido.

La entrada.

Las fotografías.

Los nervios.

Las personas que estaban allí.

Incluso pequeños momentos que probablemente no recuerdas todos los días.

Por eso conservar el ramo tiene tanto sentido para muchas novias.

¿Y si el ramo cambia con el tiempo?

Puede ocurrir.

Las flores naturales preservadas pueden experimentar cambios con los años.

Algunas pueden modificar ligeramente su color.

Otras pueden cambiar de textura.

Y algunas partes pueden volverse más frágiles.

Esto no significa que el ramo esté “mal”.

Forma parte de la evolución de los materiales naturales.

Además, puede ser bonito pensar que el ramo sigue teniendo una historia después de la boda.

También puedes conservar solamente una parte

No necesitas conservar absolutamente todo.

Quizá haya una flor que para ti tenga un significado especial.

Una rama.

Un pequeño detalle.

O una combinación concreta.

Puedes decidir guardar solamente esa parte.

Y utilizarla para acompañar tus fotografías o tus recuerdos de la boda.

¿Por qué elegir un ramo preservado desde el principio?

Precisamente por esto.

Si sabes que quieres conservar tu ramo, las flores preservadas pueden ser una opción muy interesante.

Te permiten disfrutar del ramo durante la boda y posteriormente tenerlo como recuerdo.

No necesitas decidir después cómo transformar un ramo de flor fresca.

El propio diseño está pensado para acompañarte más allá de ese día.

Tu ramo puede seguir formando parte de tu historia

Una boda dura un día.

El recuerdo, no.

Y el ramo puede convertirse en una pequeña forma de mantener ese recuerdo presente.

No hace falta que esté en un lugar solemne.

Puede estar en casa, entre tus cosas de todos los días.

Eso es precisamente lo bonito.

Diseñar un ramo pensando también en el después

Cuando en Ivette et Enzo diseñamos un ramo de novia preservado, no pensamos únicamente en cómo se verá durante la ceremonia.

También sabemos que muchas novias quieren conservarlo.

Por eso buscamos composiciones que tengan personalidad y que puedan seguir formando parte de su vida después de la boda.

Trabajamos desde Alicante y realizamos envíos a toda España.

Así que si estás en Madrid, Valencia, Barcelona o cualquier otra ciudad y buscas un ramo de novia preservado personalizado, puedes contactar con Ivette et Enzo.

Porque el ramo no tiene por qué desaparecer cuando termina la boda.

Puede quedarse contigo.

Y quizá, dentro de muchos años, volver a mirarlo sea una de las formas más bonitas de recordar aquel día.

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